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Estos son los comentarios y vivencias escritas del puño y letra de José Bruno e incluídas en la antología de Andrés Calamaro a propósito de algunos de los temas que grabó para el Salmón.

EL SALMÓN

Una lluviosa tarde en Madrid a mediados de Marzo del 2000 recibí una llamada de número desconocido: “¡¡cómo estás Jose, soy Andrés!! estoy acá en el Palace, acabo de llegar de Baires, venite a la habitación y escuchamos canciones. Tengo un montón nuevas”. No nos veíamos desde el final de gira en Diciembre en 99 en Baires donde Andrés se quedó para recibir el nuevo siglo sin parar de escribir canciones. A base de una estricta dieta de rocanrol, sin tele, ni radio, ni periódicos, con la visitas de muy pocos amigos y la inspiración tan cargada como un camión de mudanzas,había escrito más de 300 canciones en poco más de dos meses .


Pero yo eso todavía no lo sabía cuando entré en aquella habitación del Palace que presidía un radiocasette (en el año 2000 ya casi no existían) y una maleta llena de cintas. Pasamos toda la noche escuchando canciones. Unas por su simpatía y otras por su apasionamiento, sorprendieron incluso a su propio autor que escuchaba atento y con expresión de sorpresa canciones como Horarios Esclavos y con cierto pudor otras tan desgarradoras como Gaviotas.


De entre los cientos de canciones que escuchamos esa noche, la que me golpeó más fuerte fue una en la que solamente se escuchaba una guitarra española una caja de ritmos y voces. Técnicamente era de las peores grabadas, pero quizá gracias a esa carencia técnica desprendía una genialidad abrumadora: El Salmón. Recuerdo que comentamos “¿por qué no se le habrá ocurrido a nadie antes? ¡¡es el animal más rockero de la creación!!”.


En la historia del rock faltaba una obra con el concepto de ese pez que encarna la esencia de todos los grandes discos y artistas que adoramos y cuenta la historia de todos nosotros. Esa obra la teníamos delante de las narices. Como músico, sentí que iba a participar en una grabación colosal de un genio de los de verdad. Como fan,que estaba presenciando el nacimiento de una de las grandes obras del Rock de todos los tiempos y lugares. Todavía me pellizco la pierna cuando lo pienso. No fue un sueño, pero lo parecía.

 

LORENA

La gira de Honestidad Brutal terminó en diciembre del 99 en Buenos Aires con varias actuaciones en el Teatro Gran Rex. En los días libres, fuimos a hacer varias sesiones de grabación a Circo Beat. En una de ellas Andrés quiso invitar a Pappo, el gran bluesman argentino. Estábamos escuchando alguna toma cuando Andrés habló con Pappo por teléfono y le dijo que iba a componer una canción mientras él llegaba con su moto para unirse a la sesión, y la grabaríamos en cuanto apareciera. Para hacer el experimento más interesante, le preguntó de que quería que hablara la canción, alguna idea, algún nombre de mujer…


No sé si Lorena existe, pero ese debió de ser el nombre que Pappo le dijo por teléfono, pues nada más colgar, Andrés agarró un papel y un boli y sin ni si quiera sentarse escribió de un tirón la letra de esta canción. Tardaría no más de diez minutos. Cuando Pappo llegó al estudió, Lorena ya existía, pero Andrés prefirió que improvisáramos sobre viejos blues.


Nunca sabíamos que era lo siguiente que íbamos a grabar, siempre había varias ideas que desarrollar que podían explotar en cualquier dirección. Aún utilizando toda nuestra concentración era imposible seguir el despliegue creativo que Andrés desarrollaba a contracorriente de cualquier orden o lógica. Después una intensa sesión de blues grabamos esta versión de Lorena.

 

REVOLUCIÓN TURRA


Dos meses antes de entrar al estudio para grabar El Salmón, quedaba con Andrés casi todos los días en la habitación de hotel de Madrid donde él se hospedaba y escuchábamos durante horas y horas las casi trescientas canciones que él había compuesto en el plazo record de menos de tres meses.


Cuando empezamos a estar familiarizados con el material comenzamos a agruparlas según distintos criterios. A Andrés se le ocurrían trilogías. La Trilogía del Amor era: Libertad, Chicas, Flaqueza; (con el subtitulo: Agua, tocado, hundido). La Trilogía de las Drogas: Sustancias Marginales, Q.T.D.M.M.U.R.D.C. y Por qué nos Drogamos. La Trilogía del Mar: Un Barco un Poco, Rumbo Errado y Soy un Barco Hundiendosé. Recuerdo que una tarde copiamos las 22 canciones más roqueras en un cd que Andrés tituló Paraísos Perdidos por una frase de su querido Cioran que decía algo así como: “sólo existe un paraíso posible, el paraíso perdido”, y que en principio iba a ser el titulo de El Salmón.


De tanto escucharlas, a algunas canciones Andrés terminó poniéndolas un subtítulo simpático. Como a Revolución Turra que la llamábamos“La Donna é Mobile” y que era una de nuestras favoritas.


RUMBO ERRADO


Entre los músicos que Andrés invitó a las sesiones de El Salmón, Jose María Cortina, destacado pianista del Nuevo Flamenco aportó su toque de clase a la impresionante balada Para Seguir y también a Rumbo Errado. Recuerdo que durante esa sesión, Andrés, que ha veces le gustaba hacer varias cosas a la vez, además de dirigir la sesión, escribió su columna Findelmundista que por entonces publicaba en el Diario 16. A media tarde hicimos una pausa y acompañé a Andrés a la redacción de este periódico donde quiso entregar la nota personalmente.


Antes de salir del estudio, nos hicieron una copia de lo que habíamos grabado esa tarde. Andrés normalmente no se iba del estudio sin las grabaciones del día, para volverlas a escuchar. Vivía por y para El Salmón.


En la sala de juntas del Diario 16 escuchamos algunos temas con uno de los directivos del periódico. El hombre prestó mucha atención a las canciones, escuchaba las letras totalmente absorto y por su mirada notamos que le impresionó especialmente Rumbo Errado. Cuando escuchó: “y como aún sostenía el timón, todos veían que se hundía menos yo”. Miró a Andrés totalmente alucinado, como si hubiera escuchado una revelación y una sonrisa iluminó su rostro. Quizá porque en aquel momento, el periódico que dirigía, estaba a punto de naufragar.

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